sábado, 9 de abril de 2011

CAMINO A LO AÑEJO

Redescubriendo mis libros me encontré con uno añejo, de esos entrañables que pasó de ser un pisa papeles hasta un apoya libros nuevos con tapas blandas de aquellas que se doblan a la primera o bien salen. Este libro añejo es de esos de antaño. Tapa dura, completamente desgastada de color, hojas de piel tostada con olor a guardado y con más de alguna flor retenida y aplastada en su interior, recuerdo, tal ves de un lugar de ensueño en algún campo o monte que alguien solía ir a leer.

Muy bien dijo Saramago hace ya medio siglo "No hay nada más entrañable que el libro viejo", intimo, afectuoso con páginas que han pervivido más de doscientos o cuatrocientos años y siguen ahí, con las palabras guardadas para nosotros, con ese olor a viejo que evoca sensaciones al lector, al contrario de esta pantalla fría, seca, luminosa, donde todo está limpio, no hay olor, no hay textura, solo ella.

Al repasar el libro, me imagino cuántas manos han pasado por ellas, se nota que varias y más de alguna lágrima. Sobre la página de un libro se puede llorar. Que rico es sentir esa sensación viva de las páginas de la escritura, del poder de las palabras. Las personas utilizaron la palabra para comunicarse y la escritura para que aquella perdurara; y ahí aparece la figura del escritor. La figura del recuerdo y del dolor.

música de fondo.. Cherry Blossom Girl - Air

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