Hace días que me daba vuelta en la cabeza que quería escribir nuevamente. Admito que decidí hacerlo en papel, luego que me diera cuenta que perdí la costumbre de escribir a puño y letra, hasta un número de teléfono o incluso dirección escribía en el computador. Me rio sola y a la vez me avergüenzo por este hecho. En fin, poco me duró lo avergonzada pues volví a escribir pero no a mano si no a Word. A que iba todo esto, ya no lo se. Ah, si, que hace días que pensaba en como empezar a plasmar mis palabras y a retomar el curso perdido.
Recordé así un viejo blog que hice cuando aun estaba en la universidad. En esa época no existía Twitter y Facebook era una herramienta poco o nada conocida, para que decir de Tumblr era solo para los “con estilo” o más bien los alternativos, pero nuevamente poco se sabía de esa herramienta. En ese entonces los fotologs eran lo máximo (penoso por lo demás) pero bueno, siempre yo y mi transgresora idea quiso ir más allá. No llegué mucho más allá en realidad, más bien, llegué al más acá.
Google ya era conocido, además de todas sus herramientas, entre ellas se destacaban los blogs. Esta bitácora, que recopilaba cronológicamente textos me llamó la atención. ¡Ya!, me dije, esta es la mia. Y así a fines del 2004 decidí abrir mi propia bitácora de vida.
A fines del 2006 me dio una garrotera producto de un desamor. Borré todo y dejé todo mi encanto en el olvido. Arrebatos de niña, de inmadurez, no se. Lo que si se que quedé con esa sensación que me habían robado algo, a pesar que no había sido así, bueno, en parte, me robaron mi blog, en el sentido que habían robado el cariño que le tenía.
Hace algunas horas, un genio de la vida navegando por la red, encontró un programita que encuentra aquellas páginas perdidas dentro de internet y en cierto punto las restaura. Recordé mi viejo blog y lo busqué. Ahí estaba, deteriorado, con algunos post sin incluir, sin las fotografías ni menos los comentarios (destaco que tenía harta interacción en ello). Pero así y todo, ahí estaba. El recuerdo del olvido presente y vivo.
Admito que sentí sentimientos encontrados. Me alegré pero me entristecí al recordar del por que de mucho de lo escrito.
En fin. Ya con mi pseudocuasiañejonew parte del blog recuperado, vuelvo a retomar sus palabras.
Disfrute o mejor dicho, disfruto con mis pasados y mis recuerdos.
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